viernes, 8 de enero de 2010

¿Hay filosofía chilena?, nº1

“A propósito del encuentro, seis filósofos chilenos opinan sobre la
existencia o no de una filosofía chilena. La mayoría cree que, en
un sentido profundo, todavía no la hay: falta una comunidad que
se lea y dialogue.
Juan Ignacio Rodríguez Medina Decía un profesor de filosofía de
la Universidad de Chile que era una contradicción en los términos
hablar de "filosofía chilena". Quizás un juicio demasiado
categórico, pero en línea con lo más granado de la tradición
filosófica, o al menos de la alemana, con un Kant que decía que
Latinoamérica era incapaz de civilización o un Hegel que
vinculaba a estas tierras con la nada, con un territorio donde no
había llegado el espíritu absoluto o, en fin, un Heidegger, para
quién sólo en griego y en alemán cabía hacer filosofía. ¿Hay
entonces filosofía chilena? Hay escuelas, publicaciones,
profesores y estudiantes. ¿No basta eso? El debate está abierto y
probablemente siempre lo esté. Seis filósofos... chilenos opinan”.
(Diario El Mercurio, ARTES Y LETRAS
Domingo 4 de Octubre de 2009)


La pregunta en torno a la existencia de la filosofía chilena, asume, en sí misma, la existencia de la filosofía en cuanto tal. Así, en Alemania o en Italia, cuando el mundo los observaba, ya existía la filosofía como actividad humana universal -de la misma forma como existe hoy en Chile-, e interrogarse por la posibilidad de la filosofía alemana o italiana era atemporal y absurdo, pues significaba extirpar de la filosofía todo lo que tenía de alemán o de italiano.

La existencia de la filosofía propiamente tal en Chile no ha de ponerse en duda, y existen testimonios claros de esto en nuestra historia filosófica, mencionando solamente a los padres jesuitas del Chile colonial, a Jorge Millas y a Humberto Giannini.
El que la filosofía chilena no sea reconocida por nuestros filósofos muestra ese extirpar del pensamiento mismo, como actividad humana, eso que tiene de chileno. O dicho de otro modo: no se entiende, hoy en Chile, que la reflexión filosófica propiamente tal, tiene sus matices y formas de desarrollarse: que por alguna razón -no advertida por nuestros pensadores- la filosofía llegó a ser distinta en Francia y en Inglaterra, siendo que fueron educados bajo la misma historia de la filosofía.

Por lo pronto existe la filosofía chilena, y su objeto de estudio ha de ser su posibilidad en la historia de la filosofía: desentrañar todo aquello que ha permanecido oculto en su desarrollarse en Chile y denunciar todo aquello que entorpece la observación clara de lo que es realmente verdadero en filosofía: nuestro método: apoderándonos de él cuando lo hemos hallado; sin extirpar de la filosofía lo que tiene de chileno, que es el hombre chileno como ser pensante.


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