Reflexión en torno a nuestros autores; sobre nuestro pasado, presente y futuro filósofico chileno; sus formas y circunstancias metodológicas; su forma de entergarse en un ambiente cultural chileno adverso, aún, para el pensamiento propio y representativo.
viernes, 8 de enero de 2010
¿Hay filosofía chilena? nº3
Pablo Oyarzún: "Carecemos de sentido histórico y la
conversación es exigua"."Nunca me he inquietado mucho por la
geopolítica o el nacionalismo en filosofía. Asumo, sí, que puede
ser un problema filosófico y, en ese sentido, interesante de
debatir, como ya se ha hecho en tiempos no lejanos. Y tal vez, en
términos que sería indispensable precisar, es una cuestión
necesaria de plantear en tiempos de, diré, globalización filosófica,
con énfasis predominante (y virtualmente excluyente) en la
borradura de las diferencias y las singularidades, cuyo
apasionado reconocimiento y afirmación ha sido siempre tarea
esencial de la filosofía. Para una pregunta como ésta "¿existe una
filosofía chilena?" (o también: "¿existe una filosofía
latinoamericana?"), sospecho que uno tendría que identificar las
condiciones que definen la existencia de la filosofía y aquellas que
hacen posible apellidar a la filosofía con el patronímico de una
nación o de una región. Las hay históricas (la vigencia de una
tradición, que nunca es mero acervo, sino esfuerzo constante de
apropiación), institucionales (instancias formales no
necesariamente profesionales de ejercicio de la labor filosófica),
idiomáticas, si puedo decirlo así (la producción de conceptos a
partir de la relación con ésa que llamamos "nuestra" lengua) y
culturales (la existencia de un espacio de conversación que, junto
con fomentar el intercambio entre los "expertos", está presente
en la enseñanza general y se proyecta al medio público). Si uno
concede estas condiciones y pasa revista a lo que tenemos, creo
que la respuesta es clara: hay filosofía en Chile, hay cultores de la
filosofía (que tienden cada vez más a profesionalizarse), hay
formas institucionales de su existencia (que favorecen cada vez
más esa tendencia), pero se carece en gran medida de sentido
histórico, la conversación es exigua, los espacios de enseñanza
acotados, mínima la proyección es decir, la presencia de la
filosofía como opinión en el contexto social. Y la relación con la
lengua y su cuidado, como campo de la génesis de los conceptos,
se nos va atrofiando. Todo ello afecta a la posibilidad de obra,
que, al fin y al cabo, es la medida esencial de lo filosófico".
*Filósofo, Decano de la Facultad de Arte de la U. de Chile.
Joaquín Barceló: "Hacer filosofía es algo que pocos pueblos han
conseguido"."¿Hay filosofía chilena?". Pero, ¿qué debe
entenderse por "filosofía chilena"? Si el sentido de esta expresión
es que se dicten clases, se escriban libros y artículos, y se hable de
filósofos y de sistemas filosóficos, por supuesto que la hay, a
pesar de que la docencia en filosofía ha mostrado una tendencia a
disminuir en nuestro país, tanto en el nivel de educación media
como en el nivel universitario, en el último medio siglo. Pero esta
disminución es un fenómeno occidental, y no exclusivo de Chile.
Además, vale la pena preguntarse si tiene algún sentido ofrecer
uno o dos semestres de filosofía a estudiantes que orientan sus
intereses y su existencia en sentidos muy ajenos a esta disciplina,
a quienes podría estarse entregando una caricatura de la filosofía
más bien que una auténtica formación en ella.
El problema real está en que dictar clases de filosofía, escribir
libros y artículos filosóficos, y hablar de filósofos y sistemas
filosóficos no es lo mismo que hacer filosofía, así como hablar,
escribir y discutir de fútbol, de jugadores, de clubes y de partidos
futbolísticos tampoco es lo mismo que jugar fútbol. Esto de
"hacer filosofía" valiosa, iluminadora, orientadora es algo que
pocos pueblos han conseguido, y cuando lo han hecho, no ha sido
tampoco a lo largo de toda su historia. Para "hacer filosofía" no
tengo recetas que ofrecer. Pero estoy persuadido de que una
educación predominantemente memorística (como ha sido y
continúa siendo nuestra educación, pese a los esfuerzos hechos
para reorientarla) no es el camino más idóneo para llegar a
hacerla. Un gran pensador de la Antigüedad atribuyó el origen del
filosofar a la capacidad de asombrarse de que las cosas sean como
son o estén como están. Pero, creo yo, el mero asombro no basta
a él debe seguir el ejercicio de la imaginación y de la reflexión.
Claro está que explicitar esto sería ya materia de otra larga
exposición".
*Filósofo, profesor de la Universidad Andrés Bello.
Humberto Giannini: "En Chile hay filósofos, pero no hay
filosofía"."Imagine que usted me visita en mi taller y me
encuentra con los pinceles en la mano, con el delantal
embadurnado de pintura y frente a una tela, y me pregunta si ha
pintores en Chile. Me sentiría un tanto acorralado y tal vez le
contestaría: "Pregúnteselo a mis cuadros. O a los eventuales
compradores de mis cuadros, o a los críticos de arte. O a (Pedro)
Gandolfo, que escribe habitualmente en "El Mercurio" finos
artículos de reflexión kierkegaardiana". El problema es que acá
no hay ni lectores ni críticos, ni interesados seriamente en la
filosofía, o que no alcanzan a formar una sociedad filosófica. Lo
he pensado siempre: en Chile hay filósofos pero no hay filosofía.
La filosofía es un bien colectivo, producto de una amistad
filosófica, que en Chile no la hay. Me asalta la duda de si se puede
sobrevivir como filósofo sin esa amistad que hizo grande a Grecia
y a otros pueblos".
*Filósofo, profesor de la Universidad de Chile, Premio Nacional
de Humanidades.
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