Luis Flores: "No hay una comunidad con tradición propia"."¿Hay
Filosofía chilena? Distingamos, siguiendo a Reichenbach, que la
supuesta filosofía chilena en cuanto filosofía es verdadera o falsa,
es aspirante a la universalidad. Por ende, depende del contexto de
justificación, tiene que ver con la validez de la filosofía y su
carácter chileno es anecdótico. En cuanto chilena, mienta la
génesis (contexto de descubrimiento), la que se refiere a la
perspectiva o las circunstancias desde las que se filosofa. La
filosofía se puede presentar como investigación histórico
hermenéutica acerca de filósofos desde Platón a Wittgenstein,
como enseñanza y divulgación, o finalmente como una
investigación estricta de las cosas mismas, de los presupuestos o
fundamentos de la realidad y del conocer, etcétera. Ahora bien,
en Chile, desde Fray Alonso de Briseño hasta nuestros días, hay
contribuciones relevantes respecto de los dos primeros ámbitos y
especialmente sobre filósofos europeos. Sin embargo, sólo hay
algunos escasos pensadores significativos en el tercer ámbito, que
han reflexionado con un despunte de originalidad o, al menos, un
talante autóctono acerca del individuo y la libertad de la
sociedad, la convivencia y el lenguaje de la cotidianidad, la
corporalidad y la muerte la praxis moral las ciencias y las artes.
En consecuencia, hay filosofía chilena relativamente chilena, por
la presencia histórica en Chile de profesores europeos y
latinoamericanos, sólo con un ritmo intermitente y de modo
esporádico. Pero, en un sentido más profundo, no hay filosofía
chilena, porque no hay aún una comunidad con tradición propia
esto es, con una urdimbre de maestros y discípulos, con una
trama de diálogos generacionales, con un tejido hecho de oficio
paciente que evita al improvisador en filosofía, de disciplina
rigorosa y argumentativa, de hábitos sociales e institucionales de
cultivo sistemático. Y esta tradición no se consuma con un evento
extraordinario, ni con la mera existencia de institutos o
departamentos de filosofía, pues requieren historia. Así unos
pocos lobos o lobas esteparios de la filosofía chilena han
discurrido o discurren, acompañados de una inmensa soledad y
de un abisal silencio, por esta "fértil provincia y señalada".
¿Filosofía chilena? Es, ante todo, porvenir. Y será chilena no por
intención, sino por añadidura".
*Filósofo, Decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad
Católica.
Es cierto, aludiendo al Sr. Luis Flores en una entrevista en el diario "El mercurio": "No hay una comunidad con tradición propia", aunque preferimos decir, con más exactitud: No hay una comunidad filosófica con tradición propia. Y agregaríamos que si bien es cierto que en Chile no se desarrolla filosofía "con una urdidumbre de maestros y discípulos, con una trama de diálogos generacionales, con un tejido hecho de oficio paciente -que evita al improvisador en filosofía-, de disciplina rigurosa y argumentaria", creemos que el adolecer de un método que diferencie la reflexión filosófica chilena de las demás, hace -y es así- que las reflexiones desarrolladas por filósofos chilenos sean consideradas -por pensadores chilenos y extranjeros- como una pretensión de universalidad".
Ya hemos señalado que la filosofía propiamente tal debe desarrollarse en el ámbito propio de la realidad, y cada realidad tiene sus filósofos. Poníamos como ejemplo la filosofía alemana y la italiana, el idealismo y el actualismo, y tales formas de desarrollar el pensamiento, sin renegar un pasado filosófico universal, tornóse a una observación superior, cual era su ámbito propio de realidad. Pues bien, tal como la filosofía universal en Alemania se tornó alemana en virtud a "su" método racional, así la filosofía universal en Chile debe tornarse chilena, si es que se pretende desarrollar filosofía propiamente tal.
Así, el carácter, -que es suscitado en ese “estar ahí”, en ese ámbito propio de la realidad- al momento de filosofar, juega un papel importante, casi fundamental para los efectos de identificar determinado método filosófico. Si una filosofía no tiene realidad propia, no es propiamente real.
El contexto de justificación de la filosofía chilena es el mismo para las demás filosofías, donde se toma en consideración la filosofía propiamente tal, que se ha nutrido siempre de carácter, de aspectos, que forman en el tiempo un método identificativo propio, con un lenguaje y discusión propios, con sus hombres y sus reflexiones.
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