martes, 18 de mayo de 2010

PEQUEÑA HISTORIA DE LA FILOSOFIA EN CHILE (Segunda Parte)

AUTORES CHILENOS-UNA VISTA PRELIMINAR

FRAY ALONSO BRISEÑO. O. F. M.(1587-1669)
PUEDE considerarse la primera figura filosófica chilena, y quizá americana. Nacido en Santiago de Chile y vivió en Chile., Perú, Panamá y Venezuela. Publicó en España una obra teológico-filosófica en latín: Primera parte de las más célebres controversias sobre el primer libro de las sentencias de Juan Duns Scoto, Doctor Sutil y sin duda Príncipe de los Teólogos... (1638). En el primer tomo «a menudo se hacen disertaciones metafísicas», y en el segundo (1642) se trata de la ciencia de Dios y de las ideas.

MANUEL DE LACUNZA, S. I. (1731-1801)
EL siglo XVIII trae la figura excepcional de Manuel de Lacunza, S. I. (1731-1801). Nace en Santiago, se refugió en Italia en 1767, a raíz de la expulsión de la Compañía de Jesús. Su obra La Venida del Mesías en gloria y majestad (1790) ha sido traducida a varios idiomas. Si bien es ,ante todo, una exégesis bíblica y una teología de la historia, no excluye la filosofía. En nuestros días, Nikolai Berdiaeff ha puesto de relieve el valor y actualidad del pensamiento de Lacunza. También Juan Félix de Arechavala y Alday , S. I. (1750-86) publicó en Italia sus Propositiones Philosophicae, folleto que contiene cien tesis defendidas en Imola.

EN el siglo XIX, JUAN EGAÑA (1769-1836), vinculado a los enciclopedistas, desarrolla un utopismo filosófico. Entre sus obras destaca El chileno consolado en los presidios o filosofía de la religión (1826). Más tarde, la influencia de Destutt de Tracy se aprecia en Elementos de Ideología (1830), obra escrita por VENTURA MARÍN y JOSÉ MIGUEL VARAS. El positivismo (v .) de Comte, Spencer y Littre encuentra eco en JOSÉ VICTORINO LASTARRIA (181788) los hermanos Jorge, Juan Enrique y Luis Lagarrigue, y VALENTÍN LETELIER.

EN el siglo XX aparece en primer lugar la solitaria labor filosófica de ENRIQUE MOLINA GARMENDIA (18711956). Nace en La Serena, ha sido rector fundador de la Univ . de Concepción. En su pensamiento influyen especialmente Bergson (v .) y W. James (v .). Para Molina, «lo esencial de la filosofía lo constituye la interpretación del ser y la actitud del hombre ante él». Sin embargo, el ser es indefinible: se percibe, se siente, se intuye. Este ser, del cual formamos parte, es necesario y absoluto. El problema esencial del hombre es la realización de su vida espiritual. Ahora bien, los atributos esenciales del verdadero espíritu son la libertad y el discernimiento de valores. Ante los misterios del ser y de la vida, el espíritu se realiza supremamente en el amor desinteresado y en el valor. Es así como la creación es 'inacabable: «se sigue haciendo, y en esta faena infinita, el hombre es colaborador de Dios». Además de varios trabajos de historia de la filosofía escribió: Por los valores espirituales (1925), Proyecciones de la intuición (1934), De lo espiritual en la vida humana (1936), Confesión filosófica (1942) y Tragedia y realización del espíritu (1952).

DE la Universidad de Chile ha surgido una actividad filosófica que muestra diversas orientaciones: PEDRO LEÓN LOYOLA (n. 1889), influido por Boutroux, ha publicado Una oposición fundamental en el pensamiento moderno: causalidad y evolución (1954). JORGE MILLAS (n. 1917) se orienta, influido, como él mismo lo reconoce, por Ortega, Bergson y Husserl, hacia una investigación sobre la naturaleza de la individualidad y de la vida humana, centrándose en el problema de la libertad y de la naturaleza de la historia. JUAN RIVANO, de orientación marxista, se ha centrado en la búsqueda de un «humanismo» para nuestro tiempo. JOSÉ R. ECHEVARRIA ha publicado, en 1957 y 1963, y bajo el auspicio del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, dos obras: Réflexions métaphysiques sur la mort et le probléme du sujet, y la edición crítica de la obra inédita de Maine de Biran, De Paperception -immédiate (Memoire de Berlín, 1807). En la primera, desarrolla 12 proposiciones sobre la existencia, el Otro, el tiempo, la libertad, la muerte y la inmortalidad. Otras obras son: El Quijote como figura de vida humana (1965) y Elementos para una teoría sobre la naturaleza de los derechos subjetivos (1955). HUMBERTO GIANINNI ha escrito Reflexiones acerca de la convivencia humana (1965) y El mito de la autenticidad (1968); ambas obras responden a una misma inquietud: «la búsqueda en la cotidianidad del sentido de la existencia humana», de un absoluto cercano a la experiencia universal.

FÉLIX Schwartzmann ha publicado El sentimiento de lo humano en América (1, Ensayo de Antropología filosófica, 1950; 11, Antropología de la convivencia, 1954). En la segunda parte, la reflexión sobre los vínculos humanos le lleva a buscar una Teoría de la expresión (1967). Porque «el centro expresivo de la convivencia es el rostro y la mirada del otro». Y , sin embargo, la expresión del semblante «representa un enigma en varios sentidos». Roberto Torretti (n.1930) es autor de uno de los trabajos más completos sobre Kant en lengua castellana. Junto a ellos cabe citar a Luis Oyarzum, Carla Cordua, Juan de Dios Vial, Mario Ciudad, Armando Roa y , en filosofía del Derecho, Jorge I. Hübner y Máximo Pacheco.

EN las Universidades Católicas de Santiago y Valparaíso también ha habido una destacada inquietud filosófica de diverso fruto. Destacan Clarence Finlayson (1913-54), centrado en una metafísica de Dios y de la muerte, con importantes obras: Dios y la Filosofía (1945), Analítica de la contemplación (1937) y otras; el P. Osvaldo Lira SS. CC. (n. 1904) ha desarrollado un pensamiento tomista estricto; Agustín Martínez O. S. A. (n. 1919) se define por una neoescolástica agustiniana; Jorge Hourton ha traducido y presentado la obra de M. Blondel (v .). Otros nombres son Eduardo Escudero (m. 1949), Francisco Vives, Alfonso Gómez, y , con estudios en el campo de la estética, José Miguel Ibáñez Langlois y Félix Martínez Bonati. Es notable también la labor de algunos profesores extranjeros que han colaborado en el quehacer filosófico de Chile: en el s. xviii, Miguel de Viñas, S. l., catalán; en el s. xix, el venezolano Andrés Bello (1781-1865) y en nuestro siglo, Ernesto Grassi, en la década del 50, y el profesor polaco Bogumil Jasinowski (1890-1969) que llegó a Chile en 1942 y ha muerto en el país.

por: L. FLORES HERNÁNDEZ.

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